¿CÓMO PREVENIR LA CARDIOTOXICIDAD?

Uno de los principales problemas que conlleva el haber recibido quimioterapia a largo plazo es la toxicidad que ciertos medicamentos como las Antraciclinas producen a largo plazo.

De hecho, está evidenciado que el sufrir un accidente cardiovascular, es una de las principales causas de muerte en supervivientes de cáncer de mama, siendo el riesgo 1,8 veces más alto que el de una persona que nunca ha padecido dicha enfermedad y no le han suministrado quimioterapia.

Aun desconociéndose los motivos exactos por los cuales las Antraciclinas producen esta disfunción cardiovascular, se cree que el estrés oxidativo causado por estas, puede ser el culpable de una disfunción en el endotelio.

Perfecto, ya tenemos el problema, ahora solo falta que busquemos la solución.

La evidencia científica nos dice que un entrenamiento aeróbico de alta intensidad puede ayudar a prevenir dicha cardiotoxicidad producida por la quimioterapia. Aunque muchos de estos estudios hayan sido realizados en ratones y sean difícilmente extrapolables al ser humano, todo parece indicar que tiene cierta similitud, ya que el ejercicio físico realizado de una forma aeróbica puede tener la capacidad de mejorar la función arterial y la arteriosclerosis, que son los principales problemas inducidos por las Antraciclinas.

Además, también se puede observar como el entrenamiento aeróbico mejora alguno de los problemas asociados a la salud general y que influyen de una forma negativa al aumentar el riesgo de mortalidad:

  • Aumento del VO2MAX
  • Disminuye la tensión arterial.
  • Genera una disminución de la frecuencia cardiaca en reposo.

De acuerdo, ahora ya sabemos que el entrenamiento aeróbico nos puede ayudar a prevenir la cardiotoxicidad inducida por las antraciclinas, pero… ¿Cuál es la mejor manera de realizarlo?

Todo aquel que haya pasado por un proceso oncológico y por ende, haya tenido que recibir quimioterapia, sabe que la fatiga que esto nos puede producir, nos dificulta muchas veces el realizar una actividad física durante un periodo prolongado de tiempo.

Por lo tanto, bajo mi experiencia clínica, puedo decir que no recomendaría un entrenamiento aeróbico realizado de forma extensiva, como, por ejemplo, montar en bici durante 30 minutos, ya que esta practica puede resultar tediosa y genera poca adherencia en las personas, lo que harán que abandonen la práctica deportiva.

De forma que, una de las estrategias que sí aconsejo, es la realización de un Entrenamiento Interválico de Alta intensidad (HIIT). Dicha práctica nos va a permitir obtener unos beneficios similares, acortando el tiempo de entrenamiento y con ello obteniendo una menor tasa de rechazo ante el entrenamiento.

Hay muchos protocolos de Entrenamientos Interválicos de Alta Intensidad, pero en esta ocasión voy a poner como ejemplo el realizado en el siguiente estudio, ya que estaba enfocado a la prevención de la cardiotoxicidad en pacientes de mama.

Dicho protocolo consistía en realizar durante 8 semanas, un Entrenamiento Interválico de Alta Intensidad, con una frecuencia de 3 días por semana, y una duración estimada de 20 minutos por día de entrenamiento. Para ello es necesario situarse en una bici estática y realizar 7 series de 1 minuto de pedaleo a una intensidad estimada del 90% de nuestra frecuencia cardiaca máxima, teniendo un descanso activo de 2 minutos entre cada una de las series anteriores a una intensidad del 10% de nuestra frecuencia cardiaca máxima.

Para concluir, siempre hay que recordar que, si quieres realizar un trabajo correcto y seguro, lo recomendable es que te pongas en manos de profesionales cualificados, ya que toda prevención es poca.

¿Quieres que te ayudemos?

Otros artículos

del blog

×