Realizar ejercicio puede mejorar la tasa de supervivencia 

El cáncer, es una de las principales causas de muerte en la sociedad actualmente. Una plaga silenciosa que afecta tanto a personas mayores como a niños. Y es que estoy seguro, que cualquiera que este leyendo esto, habrá tenido un caso cercano en su entorno o incluso tu mismo/a, ya sea de cáncer de próstata, de cáncer de mama, cáncer de pulmón, etc.

Cuando el cáncer aparece, todo se para. De repente, un montón de información inunda nuestras cabezas y difícilmente somos capaces de filtrarla. Muchísimos miedos recorren nuestros pensamientos, ya que es la primera vez que nos encontramos en una tesitura similar y que nos exponemos a algo para lo que no hemos sido educados, ni en la escuela, ni en el hogar: la enfermedad y con ello un posible riesgo de muerte.

Por suerte, la medicina y los estudios poco a poco van avanzando y al final el objetivo es poner cada vez mas probabilidades de nuestro lado, para superar el cáncer y si puede ser con las menores consecuencias posibles.

En las últimas décadas se han publicado infinidad de estudios y evidencias científicas que avalan todos los beneficios que existen respecto al ejercicio y el cáncer. Estos beneficios van implícitos tanto en la prevención, en la reducción de la toxicidad en diferentes tratamientos como por ejemplo la quimioterapia, como en la reducción de riesgos de osteoporosis en las terapias hormonales.

Pero existe un beneficio del ejercicio en cáncer que es una de las piedras angulares, y es la correlación existente entre ele ejercicio físico y una mayor tasa de supervivencia.

Tanto el entrenamiento de fuerza, como el entrenamiento de resistencia, está relacionado con una mayor probabilidad de superar el cáncer. Está evidenciado que el entrenamiento de fuerza, reduce el efecto de sarcopenia, que hace referencia a esa pérdida de masa muscular producida tanto por los fármacos utilizados como por el propio cáncer.

Diversos artículos, como este que te muestro a continuación, han demostrado que cuanto mejor condición física tengamos, en cuanto a trabajo de fuerza como a trabajo aeróbico, los resultados serán más favorables.

Dicho esto, nos surge una pregunta. ¿Cuál es la mejor forma para entrenar en mi caso en concreto?

Esta es una muy buena pregunta ya que el cáncer no solo es la enfermedad, sino que surgen muchos otros factores, como por ejemplo:

¿Es seguro mover el brazo después de que me pongan un Port-a-cath?
¿Aumenta el riesgo de linfedema si realizo entrenamiento de fuerza?
¿Mi sistema inmune se verá afectado por el exceso de entrenamiento?

Y un sin fin de preguntas más y de incertidumbre que rondan nuestras cabezas a la hora de pasar por un cáncer.

El principal consejo que puedo ofreceros es el de comenzar muy poco a poco y si podemos, ponernos en manos de un profesional adecuado que comprenda tanto el contexto de nuestro caso en concreto, como los efectos secundarios de la farmacología. Esto, hará que todo sea muchísimo mas medido y más seguro.

Pero si no tenemos esta opción por el motivo que sea, te aconsejo que comiences muy poquito a poco, con cargas bajas y que vayas aumentándolas semana a semana. Y esto hará que progresivamente, vayamos ganando confianza y fuerza.

Así que, como conclusión final, te recomiendo que si estás pasando por un cáncer, hagas ejercicio. Y recuerda… principalmente de fuerza.

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